Recomendaciones para una información no discriminatoria

Creencias erróneas sobre la enfermedad mental

Los mitos que rodean a los problemas de salud mental son responsables del sentimiento de vergüenza de las personas afectadas y de que la búsqueda de atención sanitaria y social sea tan limitada.

De forma equivocada se cree que:

  • La enfermedad mental es poco frecuente.
  • La persona con enfermedad mental no puede cuidarse por sí misma y necesita estar ingresada en alguna institución.
  • La persona con enfermedad mental y sus familiares son culpables de su enfermedad
  • Una persona con enfermedad mental es sólo y exclusivamente un/a enfermo/a mental y todos los sentimientos y conductas derivan de esa condición.
  • Todas las personas con enfermedad mental son iguales.
  • La persona con esquizofrenia es un genio.
  • La esquizofrenia es igual a discapacidad psíquica, doble personalidad y está causada por la drogadicción.
  • La enfermedad mental es contagiosa e incurable. Las intervenciones disponibles son inútiles.
  • Una persona con enfermedad mental es habitualmente imprevisible, violenta y peligrosa.
  • Una persona con enfermedad mental no puede vivir como los demás, no puede casarse ni tener hijos/as.
  • Las personas con enfermedad mental no pueden trabajar.

El estigma

Actualmente el término estigma se usa para designar características del comportamiento o etiquetas que marcan simbólicamente al individuo, y generan prejuicios y discriminación social.

Prejuicios basados en estereotipos que producen discriminación social

  • La población general, e incluso los profesionales, tienden a mantener una imagen estereotipada sustentada en estas creencias erróneas.
  • El estigma afecta directamente a la persona (disminuye su autoestima, favorece el aislamiento y dificulta la petición de ayuda), indirectamente como barrera al acceso a los servicios (empleo, vivienda, los servicios sociales y el tratamiento médico en general) y/o al ejercicio de los derechos de la ciudadanía, sobre la familia y sobre las instituciones de salud mental, los profesionales y los tratamientos.
  • La estigmatización de las enfermedades mentales es particularmente intensa en el caso de la esquizofrenia. La propia persona con esquizofrenia puede aceptar esta imagen estereotipada y mantenerse más aislada para huir del rechazo.
  • Un 83% de la población general afirma desconocer qué es la esquizofrenia.
  • Según estudios recientes, el 47% de las personas con enfermedad mental han sido increpadas en público y un 83% identifica el estigma y la discriminación social como uno de los principales obstáculos para su recuperación.
  • Los medios de comunicación reflejan generalmente los estereotipos habituales en el medio social, pueden contribuir a reforzarlos y también pueden contribuir a luchar por modificarlos

Las realidades

Es preciso luchar contra estas falsas ideas. No existe justificación ética, social ni científica para seguir manteniendo estas creencias:

  • Los trastornos mentales son universales. Unos 450 millones de personas sufren algún tipo de enfermedad mental en el mundo. Alrededor del 20% de los pacientes atendidos en Atención primaria padecen uno o más trastornos mentales. Las enfermedades mentales representan el 12,5% de todas las patologías. Cinco de las 10 primeras causas de discapacidad son debidas a problemas de salud mental. En Andalucía, en torno al 25% de la población sufrirá algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. Un 1% desarrollará esquizofrenia a lo largo de su vida.
  • Las personas con enfermedad mental deben ser atendidas en la comunidad y en contextos «normales» de vida. Ni el hospital psiquiátrico, ni la reclusión son la respuesta apropiada.
  • No existe evidencia de que enfermedades mentales como la esquizofrenia esté causada por «una mala crianza en la familia». Esta idea errónea y generalizada causa estigmatización y culpabilidad en las familias de las personas con esquizofrenia.
  • Las personas con o sin enfermedad mental tienen múltiples facetas. La condición de enfermedad mental no engloba todas las aspiraciones, deseos y proyectos de quien la padece. Incluso tener diagnósticos idénticos no implica que todas las evoluciones, dificultades o potencialidades sean iguales. Entre las personas con enfermedad mental existe una importante variabilidad individual.
  • La esquizofrenia es diferente del retraso mental o discapacidad intelectual. No se debe confundir enfermedad mental con discapacidad psíquica. Tampoco tiene nada que ver con la «doble personalidad», ni está causada por el consumo de tóxicos.
  • Las enfermedades mentales no son el resultado de una personalidad débil o indisciplinada. Las causas suelen ser de origen biológico, psicológico y social. En la actualidad existen tratamientos eficaces y expectativas razonables de mejoría. El 50% de las personas con esquizofrenia pueden alcanzar la recuperación.
  • Las personas con enfermedad mental, en su conjunto, no son más peligrosas que el resto de las personas. La gran mayoría de las personas con esquizofrenia no cometen nunca actos violentos. Son más víctimas que perpetradoras de actos agresivos. Cuando se presentan, suele asociarse a agudización de los síntomas (delirios), consumo de tóxicos, hostilidad del medio y ausencia de tratamiento. La causa más común de muerte en la esquizofrenia es el suicidio (24% de intentos, 10% de suicidios consumados).
  • Las personas con esquizofrenia pueden realizar una contribución útil a la sociedad. Así mismo, no sólo no existen obstáculos para que puedan formar una familia propia, si no que resulta beneficioso para su evolución el tener relaciones afectivas significativas.
  • Las personas con esquizofrenia pueden realizar un trabajo remunerado en un entorno laboral protegido o en el mercado abierto. En Andalucía, gestionadas por FAISEM, existen 10 empresas sociales que dan empleo estable a 642 personas. Así mismo, a través de los Servicios Provinciales de Orientación y Apoyo al Empleo, se realizan un promedio de 750 contratos anuales en el mercado ordinario.

Las personas con trastornos mentales graves

  • Se trata de «personas con dificultades de funcionamiento personal y social (en la comunidad, en su casa, con sus amistades, en el trabajo) derivadas de padecer problemas de salud mental de carácter grave y persistente».
  • La esquizofrenia es la enfermedad más característica de los trastornos mentales graves. Se caracteriza por una perturbación de las ideas y los sentimientos, que afecta al lenguaje, a la percepción, al sentido de la propia identidad y al contacto con la realidad. La persona con esquizofrenia puede tener problemas para diferenciar lo real de lo imaginario, para pensar de forma lógica, para relacionarse con los demás y para controlar sus emociones.
  • Estas circunstancias le pueden llevar al retraimiento social y a la pérdida de aptitudes ya aprendidas (ganarse la vida, encontrar una vivienda, tener amigos/as, etc.).
  • La enfermedad se manifiesta en cada persona a través de un conjunto de problemas: es frecuente que las personas oigan o vean cosas que no existen (como voces en su cabeza), que tengan miedo o crean cosas que no ocurren en la realidad (que alguien le persigue, que tiene poderes especiales, que la gente habla de él/de ella...), que estén convencidos de que les roban o controlan lo que piensan, que no expresen sus sentimientos, que se aíslen, que se muestren apáticos, que descuiden su aspecto y sus tareas cotidianas y que tengan comportamientos incomprensibles para los demás en su medio familiar, social o laboral.
  • Estos síntomas no siempre están presentes todos y en otras ocasiones pueden aparecer combinados.
  • Un 1% de la población desarrollará esquizofrenia en algún momento de su vida. Se ha hallado este trastorno en todas las razas, en todos los países en el que se han realizado estudios, en todas las clases sociales, en hombres y mujeres. Comienza en la adolescencia (entre los 17 y 30 años en el del sistema nervioso central, alteraciones en los neurotransmisores, complicaciones en el embarazo y en el parto, posibles infecciones virales, etc.
  • Gracias a los nuevos tratamientos, las expectativas de recuperación han mejorado para las personas con esquizofrenia. Cuando se realiza el diagnóstico y el tratamiento de forma precoz y continuada, aumentan las posibilidades de recuperación. Los mejores resultados se encuentran cuando se utilizan de forma conjunta las intervenciones farmacológicas (antipsicóticos), psicológicas (apoyo continuado, terapias cognitivas), rehabilitadoras, psicoeducativas y de apoyo social.

Recomendaciones prácticas

Las principales líneas de intervención sobre el estigma consisten en dar información correcta (sobre la enfermedad y sus tratamientos, sobre las capacidades y alternativas para las personas que la padecen), facilitar interacciones sociales con los propios usuarios, usuarias, y sus familias (el contacto con las personas afectadas tiene un efecto directo sobre las actitudes de la población) y eliminar los factores que refuerzan los prejuicios (la atención debe ser en la comunidad).

Los medios de comunicación son una fuente fundamental de información sobre los temas relacionados con la salud. Cualquier acción contra el estigma de la enfermedad mental tiene que contar con el apoyo de los medios de comunicación, enfatizando en las consecuencias de la desinformación y las ideas falsas.

Intentar no reproducir estereotipos de manera inconsciente en la presentación de la información

  • «No asociar esquizofrenia a comportamiento peligroso y violento». Ante noticias de hechos violentos, no establecer juicios -a priori- que vinculen el hecho a una enfermedad mental.
  • No utilizar términos inexactos u ofensivos. No calificar a las personas con esquizofrenia simplemente como un esquizofrénico, un loco, un desequilibrado, un demente, un psicópata, o un perturbado. Evitar titulares que destaquen injustificadamente aspectos negativos y sensacionalistas. Incluir el problema de salud mental solamente cuando sea imprescindible para entender la información.
  • Las informaciones deben ilustrarse con imágenes acordes con el contenido. No utilizar imágenes de otras discapacidades, truculentas, lacrimógenas o que reproduzcan las ideas falsas (inutilidad, pasividad, etc). Es también frecuente que para cualquier noticia de salud mental, un mismo medio de comunicación utilice siempre la misma imagen de archivo. No utilizar el adjetivo «esquizofrénico» para describir cosas o situaciones, ni como «descalificación» o insulto.

Difundir contenidos más equilibrados

  • Difundir conocimientos actuales sobre la enfermedad, el tratamiento y el pronóstico. Referirse a los dispositivos de salud mental y apoyo social por su nombre, en lugar de utilizar términos anticuados «reclusión, internamiento en centro psiquiátrico».
  • Difundir imágenes positivas de personas con esquizofrenia en contextos normales de vida, en el trabajo, viviendo en la comunidad, etc.
  • En reportajes «en positivo» sobre la esquizofrenia, no asociarla exclusivamente con genialidad, omitiendo otros mensajes y testimonios más cotidianos.
  • Facilitar que sean las propias personas las que participen en los reportajes. Una idea errónea y estereotipada es que las personas con esquizofrenia «no opinan, no tienen capacidad de decisión».
  • Dentro de la información habitual, tratar los temas de salud mental en el apartado informativo que les corresponda y no, sistemáticamente, en la sección de sucesos.
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